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Resulta, de este modo, evidente que el bloque lingüístico-literario es al que más peso se le concede en los planteamientos curriculares de carácter institucional. No obstante, nuestra tradición didáctica aún no ha conseguido traspasar los límites de una concepción “compartimentada” de la formación lingüística (lengua de la comunidad, lengua estatal, lengua/s extranjera/s). Frente a tal concepción, la UE promueve la necesidad de una “formación lingüística integral” y no de 3 o más formaciones lingüísticas “aisladas”.

Lo que subyace en el anterior planteamiento es la idea de colaboración-coordinación-optimización de recursos, metodología, planificación, evaluación… entre las áreas lingüístico-literarias. Es decir, se propone el empleo de materiales curriculares y no curriculares similares, se trabajan los contenidos con una metodología básicamente común o complementaria, la estructura de las unidades didácticas y su duración es homologable, los procedimientos de evaluación se comparten. Todo ello, lógicamente, en una dinámica de diálogo, negociación y búsqueda de soluciones didácticas compartidas por todo el profesorado del centro educativo.

Tal dinámica lleva implícita la idea de innovación en los procesos de enseñanza-aprendizaje de las áreas lingüístico-literarias. Se puede decir, profundizando en lo anterior, que las innovaciones, para ser realmente eficaces, no pueden ni ser impuestas institucionalmente por la administración educativa ni ser asumidas individualmente por el profesorado. La innovación requiere, por el contrario, la existencia de equipos colaborativos de docentes que actúan a partir de un liderazgo pedagógico que solo el centro educativo puede dimensionar y llevar a cabo de manera eficaz.

Y es aquí, precisamente, cuando cobra pleno sentido la idea de los proyectos de centro: Proyecto Lingüístico de Centro (PLC), Plan Lector de Centro (PLEC), Programación del Actividades Abiertas a la Comunidad (PAAC), etc. Con respecto al PLC, parece pertinente resaltar su importancia no solo para optimizar la formación lingüística del alumnado, sino para mejorar sus actitudes lingüísticas y fomentar una verdadera educación intercultural. Por lo que hace referencia al PLEC, es indispensable la implicación de todo el profesorado, sea o no de Lengua castellana y Literatura, para mejorar el hábito lector del alumnado y para contribuir a su educación literaria desde los primeros niveles de la Educación Primaria. Finalmente, la PAAC implica que el centro educativo se proyecta hacia su entorno socio-cultural promoviendo actividades sociales significativas de carácter lingüístico-literario y contando, a su vez, con las posibilidades formativas que el propio medio hace posible.

Sobre estas y otras ideas, nos gustaría debatir en Oviedo/Uviéu, los días 23, 24 y 25 de noviembre de 2022 en el XXIII Congreso Internacional de la SEDLL.